El pasado 21 de febrero tuve la oportunidad de coordinar junto con Salvador Ávila una masterclass titulada “Felicidad, liderazgo y éxito con sentido”. No fue una charla para “motivarnos”… fue un recordatorio de vida.
De esos que te hacen preguntarte si lo que estás construyendo… también te está construyendo a ti.
Hoy quiero contarte las ideas que dejó sobre la mesa.
1) Tus latidos no regresan
Salvador abrió con un ejercicio simple, pero vital.
Si el corazón late en promedio 60 veces por minuto, en 90 minutos estamos “invirtiendo” miles de latidos. Y lo mismo con la respiración.
Cada cosa que hacemos cuesta vida. Y por eso vale la pena preguntarnos:
¿Esto en lo que estoy poniendo mi energía merece mis latidos?
2) Ser mujer empresaria: hay una falla en el diseño del sistema
Uno de los mensajes más firmes que compartió:
“El problema no es la capacidad. Es el diseño del sistema.”
Habló de cómo muchas mujeres sostienen roles invisibles (cuidado, hogar, acompañamiento emocional), y cómo ese “costo” no se reconoce… pero sí se siente.
Según datos citados de LinkedIn Economic Graph Research Institute (2024):
- 60% de los espacios en servicios de salud están ocupados por mujeres.
- 55% en educación.
- 52% en servicios al consumidor.
- 50% en sector público.
En México (INEGI):
- 93% del personal en guarderías es femenino.
- 75% en cuidado de adultos mayores.
- 73% en asistencia social.
- 70% en belleza, perfumería y comercio minorista relacionado.
La ONU estima que las mujeres y niñas dedican 2.5 veces más horas que los hombres al trabajo no remunerado (cuidado doméstico y familiar).
A nivel global se realizan 16,000 millones de horas diarias de trabajo de cuidado no remunerado.
En México, el INEGI estima que aproximadamente una cuarta parte del PIB proviene de trabajo no remunerado.
Y, aun así:
Solo el 35% del crédito se otorga a mujeres, aunque presentan una tasa de incumplimiento 33% menor.
“El problema no es la mujer. Es que el sistema fue diseñado bajo otra lógica.”
Y aquí vino algo que a mí me pareció clave:
Mucho de lo que el sistema llama “debilidad” en la mujer, en realidad es potencial mal comprendido.
3) El costo invisible de emprender en modo supervivencia
Salvador habló de algo que pocas veces se dice en voz alta:
Muchas mujeres emprenden por necesidad, no por vocación.
Y eso genera un patrón:
- Resolver el día a día.
- Trabajar sin estructura.
- Negocios que dependen 100% de ellas.
- Culpa constante.
- Estrés sostenido.
Estrés que se traduce en lo que él llamó “entropía psíquica”: desorden interno, tensión constante, decisiones reactivas.
4) Flow: fluir no es romanticismo, es claridad
Después nos llevó al concepto de flow (fluir): ese estado mental donde estás tan alineada con lo que haces que el tiempo pesa menos y la satisfacción es real.
Lo interesante es por qué lo propuso como algo importante, incluso para negocios:
- Flow → regula emociones
- emociones reguladas → mejores decisiones
- mejores decisiones → estrategia
- propósito claro → ejecución consistente
En otras palabras: bienestar no como lujo, sino como ventaja competitiva.
5) El estudio de Harvard (80 años de evidencia)
Salvador citó el estudio longitudinal de la Universidad de Harvard que lleva más de 80 años analizando qué hace feliz y longeva a una persona.
Conclusión principal:
No fueron los antioxidantes. No fue el ejercicio. No fue el dinero. Fue la calidad de los vínculos. Relaciones significativas. Comunidad. Conexión emocional.
Y eso cambia la conversación completa sobre éxito.
6) ¿Qué es el éxito? Depende desde dónde lo mires
Salvador cuestionó la definición de éxito. Explicó que, si preguntamos a distintas personas qué significa, obtendremos respuestas diferentes porque el éxito depende de la perspectiva. En la visión occidental suele asociarse a logros medibles, reconocimiento, acumulación y crecimiento económico; mientras que la perspectiva oriental lo vincula más con equilibrio interno, conciencia, compasión y paz personal.
También hizo referencia a Viktor Frankl, quien plantea que el éxito no es la meta, sino la consecuencia de vivir con sentido. Desde esta mirada, la pregunta deja de ser “qué logré” y pasa a ser “esto que hago tiene significado para mí”. Bajo este enfoque, el éxito se transforma en un proceso de coherencia entre lo que somos, lo que valoramos y lo que decidimos construir.
La síntesis que Salvador propuso fue integradora: no se trata de elegir entre éxito material o bienestar interno, sino de reconciliarlos. Construir resultados sin perder sentido, crecer sin romperse y prosperar sin desconectarse de la propia esencia. En última instancia, el éxito puede ser el pretexto perfecto para transformarnos en el camino.
7) Sentido, propósito y legado
Salvador separó tres conceptos que a menudo confundimos:
Sentido: lo que hoy te levanta. Propósito: lo que trasciende tu día a día. Legado: cómo quieres ser recordada.
Y dejó esta frase:
“La vocación se descubre. El propósito se decide. El legado se construye.”
No es una carrera. Es coherencia.
Si algo de esto te hizo sentido…
Entonces este es el siguiente paso.
Salvador impartirá un Diplomado (en la línea de lo que compartió en la masterclass): empresa, liderazgo y éxito con sentido.
Informes e inscripciones aquí: https://wa.link/xxp4gc
Y algo importante:
El 100% de los ingresos generados se invertirá en la Fundación Rosario María, destinada a:
- financiar educación,
- atender temas de hambruna,
- apoyar la prevención del suicidio,
- y contribuir a combatir la distrofia muscular de Duchenne en niños.
Si estás en un punto donde ya no quieres “lograr más” a costa de ti… si sientes que es tiempo de volver a tu equilibrio, ordenar tu rumbo y construir con sentido…
📩 Pide informes del diplomado aquí: https://wa.link/xxp4gc
